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Terra
La Coctelera

Santa María Nativitas, 29 de enero de 2008

Un pequeño pueblo agrícola, ubicado en el municipio de Calimaya, vecino de Metepec. Son 4.5 km desde el puente de Metepec.

Resulta muy interesante la arquitectura de su iglesia. Un estilo poco común. Original. Muy propio para un lugar de altura y frio.

Madera en el techo y el piso. Como no es de grandes dimensiones se crea un efecto acogedor y cálido.

La fachada sobria y elegante, hace conjunto con un campanario rico y alegre. En uno el tallado es sobre cantera gris y en otro sus grecas son en materiales de color blanco con el fondo del ladrillo, dando más colorido.

El campanario tuvo un diseño y trabajo especiales. En este acercamiento se puede apreciar un poco más.

Como un tercer componente de esta iglesia son sus arcos. Un techo de tejas, propio para el lugar, pero los arco de cantera con inscripciones en latín hablan de su riqueza arquitectónica y cuidado en su construcción.

Un atrio muy bien proporcionado para el tamaño de la iglesia. Conserva sus dimensiones ya que los muros que lo delimitan denotan su originalidad.

La fachada.

La entrada al atrio nos da la introducción para lo que podremos ver dentro. También se puede apreciar un poco el muro que la protege.

Nevado de Toluca, 27 de enero de 2008

Muy pronto volvimos a la Montaña. Para los que vivimos en Toluca es una referencia diaria, no podemos dejar de admirarla. Siempre ofrece paisajes nuevos.

Ahora no subiremos en coche hasta el crater. Nos estacionamos en el Refugio. Serán tres horas de caminata. Pero no será suficiente para alcanzar el labio.

Cuando entramos al bosque por momentos se pierde el pico de la montaña.

Pero al recuperar la vista nos asombra con su nuevo ángulo y marco. Aunque no es muy alentador ver que está muy lejos, los paisajes siguen alentándonos.

Se termina el bosque, ahora serán pocos los árboles y muchos rayos solares.

Ya ha pasado más de una hora. La caminata ha sido larga, sin embargo aún no hemos empezado lo más empinado.

Miramos hacia atrás y nos asombra lo lejos que se ve el lugar de donde partimos.

El labio del crater se presenta imponente al acercarnos más. El reto no se ve pequeño. Ya estamos cansados y aún no empieza lo más dificil. Ahora tiene sentido la frase de "conquistar la montaña".

Hasta aquí llegamos. El pico del águila lo tenemos en frente. No podemos seguir, ya es tarde y estamos muy cansados. A partir de aquí empieza lo más empinado y será pura roca.

Después de descansar y disfrutar el paisaje comenzamos el descenso.

De regreso, volteamos y con agrado vemos que para ser el INICIO no nos fue tan mal. No conquistamos el pico más alto, pero llegamos bastante lejos.

Sanos y salvo, gracias a Dios, de nuevo en el refugio. El descanso mental de que hemos terminado ayuda en algo al cansancio físico en extremo con que llegamos.

Nevado de Toluca, 9 de diciembre de 2007

Pocos días antes de la excursión llovió. Era de esperarse ver al Nevado con nieve. Así fue, ahora solo esperábamos que durara hasta el día prevista para nuestra visita.

El paisaje lo comenzamos a disfrutar desde el acercamiento.

El día era soleado. La vista se hacía aún más atractiva. El contraste de luces era impresionante.

Cuando se sube en coche, se rodea el crater. Las vistas van variando, hasta que uno se encuentra con el Iztaccihuatl y el Popocatepetl.

Ya arriba.

Un poco de nieve aún. El pico que aparece en la extrema derecha es el más alto, el Pico del Fraile.

Tepoztlán, 29 de abril de 2006

Muuuuy temprano, a las 8:00 ¡¡¡de la mañana!!!, era la cita. El sábado de un buen puente, el lunes no se trabajaría. El punto de reunión: ¿la biblioteca central?, sí, pero en el estacionamiento, muy seguro..., sólo intelectuales y..excursionistas.

Antes de llegar a Tepoztlán, una pausa en Tres Marías, ¿averías?, no, sólo hambre. El desayuno es importante para un paseo algo duro.

Finalmente en Tepoztlán. En el mejor estacionamiento, sólo $30 por todo el día. (Junto al Bar los Ciruelos, muy bueno).

El paseo incluyó muuucho pueblo, ya que desde el estacionamiento al Tepozteco se recorre un buen tramo, pero fue la oportunidad para reconocer algunos lugares CLAVE, como el de la comida.

Apenas hemos empezado y ya sabemos dónde comeremos. Por afuera se ve muy bien el lugar. Ya veremos de regreso.

Esta pequeña iglesia no sólo destaca por su arquitectura colonial, sino también por un reloj que nos indica la hora, media y cuarto, con unas atractivas campanas y fuertes bocinas. Aquí no hay pretextos para la impuntualidad.

Tenemos un buen trecho antes de llegar al Tepozteco, y el calorsito del lugar ya se empieza a sentir.

Este es el lugar donde se nos prometió la mejor michelada del pueblo.

¿Qué es esto?, no lo sabemos, pero se ve muy interesante. Se encuentra en las faldas del cerro, ya a punto para subir.

Ahora sí, ya empezó lo bueno, vamos de subida, menos mal que hay sombra.

¡¡¡Piedronón!!!

Algunas paradas son necesarias para recuperar el aire. Pero también son la oportunidad para disfrutar las paredes rocosas de gran altura.

El esfuerzo siempre se ve compensado con vistas excelentes.

Parece que el cerro tiene un "patio trasero" y esta entrada quedó muy bien conseguida.

Vamos conociendo los secretos que hacen a este cerro tan peculiar en los paisajes.

Ya no es necesario que nos digan que falta poco, porque se ve el final, aunque empinado.

Creo que lo empinado era en serio y mejor irse con cuidado.

Ahí vamos, pasito a pasito, en estas escaleras prehispánicas.

Llegamos, poco menos de una hora de subida. La pirámide muy respetable.

La última parte para subir, arriba, el tradicional lugar para las mejores vibras de Morelos.

Una vez en la pirámide, a ver quién nos baja.

El paisaje sigue compensando.

Encontrámos más ángulos, este incluye vista panorámica del pueblo, y vaya que da un poco de vértigo.

Por fin, llegamos al punto medular de Tepoztlán. Estamos sentados en el lugar CLAVE de las vibras. Hicimos cola para poder hacer uso "gratuito" del servicio.

La foto panorámica oficial de la excursión.

También en artesanías tiene buena fama Tepoz... Y la excursión incluyó algunas compras.

No todo fue duro, llegó el momento de recuperar la energía perdida y aquello que las vibras no pueden dar. "Los Colorines", no hay duda, es un lugar por el que se debe pasar si vienes a Tepoztlán. Muy buena comida a buen precio.

Y de postre: TEPOZNIEVES, otro de los lugares CLAVE con productos CLAVE, como lo es la nieve.

De lo prehispánico pasamos, al terminar, a lo colonial. El convento dominico de Nuestra Señora de la Natividad, del siglo XVI.

Ya nos vamos, esta foto es desde el famoso estacionamiento de $30°°.

Ajusco 2 de abril de 2006

La excursión se realizó en un excelente día. Habían pasado algunos lluviosos y creíamos que podría ser uno más el de nuestra excursión pero no fue así. El único "percance" fue un cambio de horario que desbalancea a cualquiera.

Desde aquí se inicia, este es el Albergue. Bonita construcción.

Cruzamos lo que fue un río, por ahora no hay señales de este.

No tardamos mucho en llegar a este camino tranquilo. Nada comparado con lo que nos espera.

Vamos hacia la montaña, aún disfrutamos un camino horizontal y la vista de la montaña que queremos alcanzar.

Nos topamos con unas construcciones abandonadas. Son la oportunidad para buscar un nuevo ángulo a la vista.

Un poco más cerca, y ante la última zona de pinos antes de empezar a subir.

Alcanzamos altura y estamos en la cordillera que seguiremos hasta llegar a la punta. Estos pinos que forman un tipo de "puerta" será la referencia para dar vuelta a la hora del regreso. Sólo que finalmente seguimos una ruta mucho más larga y no regresamos por el mismo camino.

Sin darnos cuenta vamos tomando altura.

Pero todavía falta mucho y la vista nos dice que tomemos aire y sigamos.

¡¡¡¡¡Llegamos!!!!, estamos en el Pico del Águila. Un montón de rocas y una vista muy completa de la Ciudad de México. Dos horas de viaje, valieron la pena.

Desde el Pico del Águila vemos, al sur, la Cruz del Marqués. Desde aquí se nota que tiene mayor altura. Se antoja irse para allá. ¿Tendremos fuerza?, quien sabe pero para ya vamos.

Después de media hora alcanzamos la cumbre de la Cruz del Marqués. Ahora vemos el pico del Águila desde ahí.

Después de bajar unos veinte minutos hacia el poniente y volver la vista atrás, nos sorprende lo rápido que dejamos la cumbre. Distancias largas a la mera hora no son tan largas.

Al sur tenemos la vista de una zona boscosa, poco conocida para los citadinos y muy distinta a la ciudad que se ve desde el Pico del Águila.

No se puede evitar el detenerse para apreciar las cumbres que van tomando distinta perpectiva conforme nos alejamos. Ahora, para quien lo dudara, la cumbre de la derecha o sur, la Cruz del Marqués, se ve más alta.

Otra vista, hacia el poniente, y unos pinos que nos sirven de marco. Alguien tuvo la curiosidad de colocar esa cinta para señalar algo.

No todo es inhóspito en la montaña.