Muy pronto volvimos a la Montaña. Para los que vivimos en Toluca es una referencia diaria, no podemos dejar de admirarla. Siempre ofrece paisajes nuevos.
Ahora no subiremos en coche hasta el crater. Nos estacionamos en el Refugio. Serán tres horas de caminata. Pero no será suficiente para alcanzar el labio.
Cuando entramos al bosque por momentos se pierde el pico de la montaña.
Pero al recuperar la vista nos asombra con su nuevo ángulo y marco. Aunque no es muy alentador ver que está muy lejos, los paisajes siguen alentándonos.
Se termina el bosque, ahora serán pocos los árboles y muchos rayos solares.
Ya ha pasado más de una hora. La caminata ha sido larga, sin embargo aún no hemos empezado lo más empinado.
Miramos hacia atrás y nos asombra lo lejos que se ve el lugar de donde partimos.
El labio del crater se presenta imponente al acercarnos más. El reto no se ve pequeño. Ya estamos cansados y aún no empieza lo más dificil. Ahora tiene sentido la frase de "conquistar la montaña".
Hasta aquí llegamos. El pico del águila lo tenemos en frente. No podemos seguir, ya es tarde y estamos muy cansados. A partir de aquí empieza lo más empinado y será pura roca.
Después de descansar y disfrutar el paisaje comenzamos el descenso.
De regreso, volteamos y con agrado vemos que para ser el INICIO no nos fue tan mal. No conquistamos el pico más alto, pero llegamos bastante lejos.
Sanos y salvo, gracias a Dios, de nuevo en el refugio. El descanso mental de que hemos terminado ayuda en algo al cansancio físico en extremo con que llegamos.

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